La encrucijada digital: liberación o dependencia, por Gabriel Rocca

Richard Stallman, el fundador del movimiento por el software libre, visitó Buenos Aires para participar de la 2da. Conferencia Internacional del Software Libre. Durante su exposición, describió las amenazas para la libertad de los ciudadanos que encierra una sociedad digital basada en programas privativos. También criticó al programa “Conectar Igualdad” por entregar netbooks que incluyen Windows como sistema operativo.

Hacia mediados de los años 70 Richard Stallman era uno de los integrantes del Laboratorio de Inteligencia Artificial del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). En esa etapa, en el mundo de la informática regía una lógica por la cual las creaciones eran colectivas y el conocimiento desarrollado se compartía sin restricciones.

Con el correr del tiempo, el avance del paradigma comercial dividió a los programadores. Comenzó entonces a predominar una nueva lógica basada en las restricciones y surgió un nuevo mercado de la informática que procuraba que los usuarios fueran presa de esas restricciones.

Stallman decidió resistir y no renunciar a su ética fundacional. Se retiró del MIT a principios de la década del 80 y lanzó el proyecto GNU (que significa GNU no es Unix) para crear una alternativa libre al sistema operativo Unix. Allí nació el movimiento de software libre (SL) que se define a partir de cuatro libertades:

– La libertad de correr el programa con cualquier propósito.

– La libertad de estudiar cómo funciona el programa, y adaptarlo a tus necesidades.

– La libertad de distribuir copias, con lo que puedes ayudar a los demás.

– La libertad de mejorar el programa y hacer públicas las mejoras, de modo que toda la comunidad se beneficie.

Para ejercer estas cuatro libertades, la clave es poder acceder al código fuente del programa, es decir, a su texto escrito en un lenguaje de programación comprensible para humanos.

A partir de ese momento, Stallman, que también fundó la Free Software Foundation, se fue haciendo mundialmente famoso, más que por sus aportes como programador –que también fueron muchos-, por difundir el marco ético, político y legal que dio soporte a la iniciativa.

En los últimos años, este activista de la cultura libre con aspecto de hippie de los años 70, viene recorriendo muchos países de América Latina promoviendo la ideología GNU a través de charlas y conferencias, que suele brindar en un precario pero entendible español, descalzo por comodidad y siempre acompañado por un gran botella de su gaseosa preferida que no es la más famosa.

El ojo del amo

La Sala Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional estaba repleta, con gente sentada hasta en los pasillos. Stallman comenzó cuestionando la idea de que la construcción de una sociedad digital sea una meta inevitablemente deseable. En ese sentido, señaló que existen numerosas amenazas contra la libertad de las personas desde la tecnología digital. “La tecnología digital hace posible la vigilancia de la gente como nunca antes porque cualquier cosa que se hace con una computadora puede quedar grabado y guardado para siempre. Sería el sueño de Stalin”, ironizó.

Stallman explicó que a través de la introducción de funcionalidades ocultas en el software de computadoras, teléfonos celulares, numerosos sitios web, dispositivos GPS e incluso automóviles, se puede establecer una gran red de seguimiento y vigilancia, cuya información se puede volcar en una gran base de datos. Quien tenga acceso a esa base puede saber lo que quiera de cada persona. “Eso no es libertad y pone en peligro los derechos humanos. Cuando los Estados vigilan a la gente acostumbran usar la información para atacar la democracia, para atacar a disidentes. Y para hacerlo suelen acusarlos de terroristas. No se debe aceptar esa excusa para atacar la libertad de la gente”.

Otra de las amenazas que acechan a la sociedad digital es el avance de la censura sobre los contenidos y sitios de Internet. En esa línea, Stallman precisó que este tipo de controles se multiplican no sólo en países que usualmente son considerados autoritarios. “Hace unos años Dinamarca puso filtros en Internet para bloquear una gran cantidad de páginas web. Esa lista era secreta. El Estado no quería que los ciudadanos supieran cómo el Estado atacaba su libertad. Pero alguien recibió una copia de la lista y la puso en Wikileaks. Entonces Dinarmarca añadió la página de Wikileaks a la lista”, contó en medio de las risas del auditorio. Agregó que países como Francia, Italia y España también aprobaron disposiciones para restringir el acceso a distintos sitios y ahora el tema también se está discutiendo en Estados Unidos. “Para imponer la censura utilizan como excusa la pornografía infantil. Entonces son muy pocos los que se atreven a oponerse. Una vez instalados los filtros los aplican sobre lo que realmente quieren bloquear”.

Un mundo de privaciones

Posteriormente Stallman se lanzó de lleno a la crítica del software privativo (SP). Definió al SL como aquel que respeta las libertades esenciales que le permiten al usuario tener el control del programa y usarlo como le plazca. Sin esas libertades es el programa el que tiene el control sobre los usuarios. Pero como alguien tiene el control del programa, esa persona a través del programa tiene poder sobre los usuarios. “Entonces este programa privativo es un yugo. Es un instrumento para someter a la gente. Genera un sistema de poder injusto y por eso no debería existir. Nuestra meta en el movimiento SL es un mundo sin SP. Todos los programas deben ser libres para que sus usuarios sean libres”, afirma con vehemencia.

Según el fundador de la Free Software Foundation, tener el control sobre el programa es la única defensa que tienen los usuarios contra las funcionalidades malévolas que frecuentemente se incluyen en el SP. Estas funcionalidades pueden ser de vigilancia, “esposas digitales” (dispositivos restrictivos que impiden hacer copias o directamente acceder a un archivo) o “puertas traseras” a través de las cuales las empresas pueden imponer cambios en el software sin tener el permiso de los usuarios. “Cualquier programa que tiene funcionalidades maliciosas es definido como malware. Windows tiene las tres funcionalidades malévolas, entonces debe considerarse malware” se burla Stallman. Y agrega, “no sólo eso, Windows es malware universal porque a través de esa ‘puerta trasera’, cualquier otra funcionalidad malévola que se desarrolle en el futuro, Microsoft podrá instalarla en sus máquinas de manera remota”.

Pero Stallman no sólo cargó contra Microsoft, también cuestionó a Apple y, particularmente, a su nuevo producto, el iPhone, por poseer funcionalidades de vigilancia – lo llamó “SpyPhone”-, y por tener restricciones que sólo permiten la instalación de aplicaciones aprobadas por Apple. Luego le llegó el turno al Kindle de Amazon, un dispositivo portátil que permite comprar, almacenar y leer libros digitales, que, según Stallman, tiene el propósito de eliminar las tradicionales libertades de los lectores. “Amazon sostiene que el usuario no puede ser dueño de una copia de un libro. Sólo puede tener una licencia para leerlo bajo las condiciones que impone”. Así el lector ya no tiene la libertad de prestar su libro, de regalarlo a otra persona, ni de venderlo en una tienda de usados luego de leerlo. Y ni siquiera tiene la seguridad de poder guardarlo el tiempo que quiera para finalmente dejarlo a sus herederos. “Amazon elimina esta libertad por una puerta trasera capaz de borrar libros remotamente. En 2009 Amazon borró miles de copias autorizadas de un libro. Paradójicamente se trataba de 1984 de George Orwell, un libro que todos deben leer pero no con el Kindle. Hubo muchas críticas y Amazon prometió que no volvería a hacerlo nunca más excepto que lo ordenara el Estado. Muy reconfortante, ¿no?”, remató en medio de los aplausos de la gente.

Educar para la libertad

Más adelante, Stallman planteó que los Estados deben usar solamente Sl y que nunca deben distribuir ni recomendar un programa privativo a los ciudadanos. “Cuando una agencia pública usa SP está incumpliendo su responsabilidad con el pueblo porque está abandonando el control de su informática en las manos privadas del dueño del software”, aseveró.

En relación con el ámbito educativo, sostuvo que en las escuelas sólo debe enseñarse el uso de programas libres para formar ciudadanos solidarios y preparados para desempeñarse en una sociedad digital libre. En ese sentido, instó a que los colegios rechacen el SP aunque se lo ofrezcan de manera gratuita. “Microsoft suele ofrece copias de Windows a 3 dólares ¿Por qué lo hacen? Quieren usar a las escuelas como instrumentos para imponer la dependencia de la sociedad entera a su producto”, afirmó Stallman, y provocó, “es como darle a los maestros drogas adictivas para que inyecten a los alumnos. La primera dosis es gratis”.

En ese marco de razonamiento criticó duramente el programa “Conectar Igualdad” porque las tres millones de netbooks que está distribuyendo el Estado nacional entre alumnos y docentes de escuelas secundarias de todo el país, contienen SP. “El efecto principal de lo que hace el Estado argentino es imponer el uso de Windows y entregar el futuro del país a una empresa. Por eso llamo a ese programa ‘Condenar a maldad’ (risas). Porque su efecto principal es condenar a la Argentina a la maldad de Windows. La inclusión digital en el uso de Windows es una mala inclusión”, condenó. Por la misma razón rechazó el Plan Sarmiento –lo llamó “EsclaviSarmiento”- implementado por la Ciudad de Buenos Aires para entregar computadoras a los alumnos de las escuelas primarias de la Capital.

Para finalizar Stallman manifestó, “el Estado debe ser el apoyo para que los ciudadanos mantengan su libertad. Pero si el Estado no se resiste al SP los ciudadanos deben hacerlo para impedir que el país termine sometido por una empresa”.

El papel del voto
Consultado por el Cable acerca de su posición respecto de la implementación del voto electrónico, Stallman fue tajante:

“El voto electrónico es otro peligro para la libertad de los ciudadanos. Hay que votar con papel. Manipular las computadoras es demasiado fácil como para confiarles una votación. Si el software utilizado es privativo, lo implica que la agencia electoral no lo controla, puede tener una puerta trasera por la cual la empresa puede manipular los totales. En cambio, si es libre, es la propia agencia electoral la que puede modificarlos.

La importancia crucial que tienen las elecciones en la vida democrática de los pueblos generó que se desarrollaran sistemas electorales con los controles suficientes como para que no sea necesario confiar en nadie. El problema es que el voto electrónico exige siempre confiar en alguien. Y ese alguien tiene la posibilidad de manipular el resultado y destruir la soberanía del pueblo. Hay propuestas muy interesantes de usar programas de encriptación muy sofisticados para producir sistemas de votación confiables. Pero para averiguar si realmente merece nuestra confianza haría falta usarlo en elecciones durante algunos años. ¿Qué país quiere ser el primero en probar un sistema no muy testeado? No debe ser tu país, te lo aseguro”.

Fuente: www.exactas.uba.ar
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