Los exámenes de la discordia, por J.A. Aunión*

REPORTAJE

Los exámenes de la discordia

Los opositores a maestros reclaman su oportunidad mientras los interinos piden que se anulen los concursos – Las autonomías toman decisiones contradictorias

J. A. AUNIÓN - Madrid – 21/02/2011

Esther Guijo se presentó dos veces a las oposiciones de profesora de secundaria en Madrid. Aprobó las dos, con notas superiores al siete, cuenta, pero no consiguió una plaza. Así que decidió hacer la carrera de Magisterio para intentarlo en primaria. Se graduó el año pasado y empezó a preparar unas oposiciones que ahora están en vilo. Se celebrarán en nueve comunidades, en muchas de ellas, con pocas plazas por las restricciones que marcan los Presupuestos Generales del Estado. Otras cuatro autonomías han dicho que prefieren no hacer exámenes a ofrecer pocas vacantes (Castilla-La Mancha, Canarias, Asturias y Cantabria). En Castilla y León, Extremadura, La Rioja se lo están pensando y tomarán una decisión esta semana. Y Murcia podría reconsiderar ahora su idea inicial de no convocar.

Muchas regiones sacarán pocas plazas y al menos cuatro de ellas, ninguna

Los sindicatos piden que ignoren la limitación marcada por el Gobierno

“Tengo la sensación de que me están echando del país”, se quejaba Guijo, segoviana de 36 años, el viernes pasado a las puertas del Ministerio de Educación, en Madrid. Allí, junto a una treintena de personas, gritaba para que haya oposiciones en todas las comunidades. “¿Cuándo voy a poder tener de una vez un proyecto de vida?”, dice. Junto a ella, portaban carteles David Romero, de Ciudad Real, o los madrileños Irene Ballesteros, Andrés Martínez y Aída Ocaña, y calculaban que el gasto en preparación de los exámenes es de, al menos, 1.000 euros por cabeza. En 2011, tocaba en la mayoría de las comunidades sacar oposiciones de maestros de infantil y primaria (en general, se van alternando un año sí y otro no con las de secundaria) y los sindicatos ANPE y CC OO calculan que se pueden estar preparando entre 100.000 y 200.000 personas. Un número tras el que hay historias como la de Esther.

Pero hay otra cifra, la de los más 65.000 profesores interinos, que también tiene detrás personas. Sergio González ya se ha presentado a tres oposiciones; en la última sacó un 8,89, asegura. Este sevillano de 34 años -casado, hipotecado y esperando un hijo para julio- dejó un trabajo como educador en un centro de acogida para cubrir una sustitución como interino en un colegio el mes pasado. Por eso, tiene miedo a que unas oposiciones con una avalancha de candidatos -cuantas menos autonomías celebren exámenes, más presión habrá en ellas- le dejen sin oportunidades de conseguir una plaza y además le expulsen de la lista de interinos. Así que, como los grupos de interinos que están presionando en varias comunidades, no quiere que haya examen a no ser que sea en todas las comunidades y con una cifra suficiente de plazas.

Precisamente, Andalucía puede ser la clave. La comunidad ha anunciado que va a celebrar las oposiciones sin tener en cuenta las restricciones que marcan los presupuestos generales (de cada 10 bajas, se deberían reponer, como mucho, tres); piensan cubrir todas las bajas que se produzcan, ofreciendo unas 3.000 plazas. Tras ese anuncio, Madrid rectificó su decisión anterior y celebrará el concurso, y Murcia podría hacer lo mismo. La cuestión es si se respetará la restricción estatal, un deber que recordó el Ministerio de Educación el viernes pasado en su reunión con las autonomías. El propio ministro, Ángel Gabilondo, insistió en eso mismo al día siguiente.

Ahora hay previsto ofrecer unas 6.000 plazas, menos de la mitad de las que harían falta, según UGT. “Nosotros queremos oposiciones, pero con plazas suficientes”, dice Luis Castillejo, responsable de enseñanza pública de CC OO. Este sindicato junto a STES-i, ANPE, CSIF y UGT han pedido a las comunidades que no se tengan en cuenta las restricciones y se cubran todas las vacantes que se creen. Porque si no, se va a crear un enorme problema social por el descontento de tantos opositores que han invertido tiempo, dinero e ilusión en preparar las pruebas, y porque también, insisten, es bueno para los interinos. Pero no solo por eso.

Castillejo explica que, si no se celebran, hay tres posibilidades, porque a los niños habrá que atenderles igualmente y además se prevé un aluvión de jubilaciones este año: o se meten más alumnos por aula, o se aumenta el horario de los profesores o crece el número de interinos y, con ello, aumenta la inestabilidad. En cualquier caso, pierde el sistema, es decir, la educación, asegura Castillejo.

*www.elpais.es

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