Otra forma de evaluar la calidad educativa en Latinoamérica, por J.A. Aunión*

La cultura de la evaluación de las escuelas, como herramienta ineludible para mejorar la calidad de la enseñanza, parece imparable. Sin embargo, no todas las evaluaciones son iguales, ya que sus criterios dependerán de qué se entiende por calidad de la educación. Por ejemplo, Fe y Alegría -un movimiento de educación popular de los jesuitas que cuenta con 390 escuelas en 15 países latinoamericanos- decidió que no le eran suficientes los clásicos exámenes que simplemente miden y comparan los resultados académicos de los alumnos. No les valía porque para ellos la educación es algo más que la mera transmisión de conocimientos, sino que es, sobre todo en el contexto desfavorecido donde sus escuelas se sitúan, un camino hacia la justicia y la inclusión social.

Así, las pruebas de conocimientos en lengua y matemáticas a los alumnos de 11 y 14 años “son solo una pequeña parte” del sistema de mejora de la calidad de Fe y Alegría, explica por teléfono Víctor Murillo, responsable del programa que se puso en marcha en 2006 en 419 escuelas de una quincena de países. Junto a esos exámenes se evalúan, sobre todo, los procesos (estilo de liderazgo y gestión, estilos de enseñanza, evaluación de conflictos, entre otros), los recursos y el contexto socioeconómico de las escuelas. Los resultados se interpretan y se devuelven a los colegios, que hacen un plan de mejora. No se hacen clasificaciones, pero sí comparaciones entre escuelas, eso sí, entre centros de parecido contexto socioeconómico.

En el segundo semestre de este año está prevista una nueva oleada de la evaluación. Los detalles del sistema, serán presentados en el Congreso Internacional Fe y Alegría que se celebra entre los próximos días 9 y 11 de febrero en Bogotá (Colombia).

*www.elpais.es

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