Jóvenes, crisis y desempleo*

Los siguientes son algunos extractos de una nota publicada en Universia Knowledge Wharton, titulada “La decepción de la Generación Y con la situación del mercado laboral”. Allí, se exponen las dificultades que los jóvenes estadounidenses de entre 20 y 30 años, conocidos como la “Generación Y”, están padeciendo para ingresar en el mercado laboral en el marco de la recesión que su país viene arrastrando desde hace dos años.

Aunque se trata sólo el caso de los Estados Unidos, sin dudas este fenómeno se podría haber extrapolado a la terrible crisis socioeconómica que los argentinos sufrimos en 2001y 2002, y el impacto que tuvo en el empleo, especialmente entre los mas jóvenes.

“Son una de las mayores generaciones de jóvenes de la historia americana, y son, casi con seguridad, los mejor preparados. Pero para la Generación Y, un grupo de jóvenes formado por cerca de 70 millones de individuos de 15 a 30 años, el futuro parece ser todo, menos prometedor. Con una tasa nacional de desempleo del 9,6%, muchos no consiguen encontrar trabajo. Algunos han tenido que volver a casa de sus padres; otros sobreviven a costa de desempeñar trabajos elementales que apenas alcanzar para pagar los préstamos que solicitaron para costear sus estudios.”

“Varios estudios muestran que entrar en el mercado de trabajo durante los periodos de recesión tiene consecuencias negativas inmediatas y de largo plazo. Por lo tanto, los miembros de esa generación —que están iniciando la vida profesional probablemente en el peor mercado de trabajo desde la Gran Depresión— pueden quedarse desfasados profesionalmente durante los próximos años“.

“Observamos en las recesiones anteriores que los grupos que entran en la fuerza de trabajo durante periodos de crisis se ven perjudicados durante un buen tiempo en términos salariales y de beneficios“, observa Matthew Bidwell, profesor de Gestión de Wharton. “Como necesitan más tiempo para entrar en el mercado laboral, no adquieren las habilidades que necesitan. Además de eso, son más propensos a aceptar funciones más elementales o prácticas no remuneradas. Sin embargo, cuando la economía se recupera y ellos consiguen un empleo mejor, necesitan más tiempo para crecer profesionalmente porque tienen que aprender habilidades que deberían haber adquirido inmediatamente después de haberse formado. Mientras, corren el riesgo de ser superados por los nuevos graduados”.

“Si la persona no consigue un trabajo decente en sus primeros cinco años de vida profesional, ¿lo conseguirá algún día? No crea hábitos estables de trabajo y no desarrolla la autoestima necesaria para progresar profesionalmente“, dice. “Es un desperdicio terrible de capital humano”.

Varios estudios recientes muestran que la entrada en el mercado de trabajo durante periodos de recesión tiene consecuencias negativas duraderas sobre los salarios. Un estudio, del que es autora Lisa Kahn, profesora de Economía de la Escuela de Gestión de Yale, hizo un seguimiento de los salarios de hombres jóvenes que salieron de la facultad antes, durante y después de la recesión profunda, a principios de los años 80. Kahn evaluó cómo aquellos que habían ingresado en la fuerza de trabajo en un periodo económico malo se situaban en relación a los que se habían formado en tiempos mejores. Ella constató que para cada aumento de un punto porcentual en la tasa de desempleo, los que se habían formado durante la recesión ganaban de un 6% a un 8% menos el primer año de trabajo en comparación con los que se habían formado en tiempos de progreso económico. El efecto disminuía de tamaño en cerca de un cuarto de punto porcentual para cada año posterior a la época de graduación. Sin embargo, incluso 15 años después de haberse graduado, los que habían salido de la facultad en el periodo de recesión todavía ganaban un 2,5% menos.

 
“La diferencia hoy en día es que tenemos una recuperación sin mejoría en el mercado de trabajo: cuanto peor es la recesión, más bajo es el punto de partida y más largo el proceso de recuperación”.

Algunos jóvenes deciden esperar a que pase la recesión mejorando su formación en la facultad. Las matrículas en escuelas profesionales del área de negocios, derecho y periodismo tienden a dispararse en periodos de recesión económica, y la crisis actual no es una excepción. De acuerdo con un informe de septiembre de 2010 emitido por el Consejo de Escuelas Superiores, las matrículas en las facultades americanas subieron un 8,3% desde otoño de 2008 a otoño de 2009. En los cinco años anteriores —de 2003 a 2008— el aumento de las matrículas había permanecido estable con aumentos, de media, inferiores a un 1% al año.

Pero Franklin Allen, profesor de Finanzas de Wharton, advierte que la recesión actual es muy diferente de otras del pasado. Los jóvenes que creen que basta con tener un diploma para obtener un buen empleo pueden estar muy engañados. De acuerdo con la Investigación Global del GMAC 2010 sobre Educación Superior en Administración, el número de alumnos de MBA con ofertas de empleo en marzo cayó este año siendo la segunda caída consecutiva después de que el porcentaje en cuestión pasara por un periodo de crecimiento constante desde 2003.

“La brecha de ganancias con la que los graduados de la actual era recesiva tienen que lidiar no tendrá gran impacto sobre la economía americana. Los economistas dicen que un grupo dentro de una población muy grande no tiene poder para cambiar los niveles de consumo. Sin embargo, dicen, esto tendrá implicaciones significativas sobre la forma en que esos individuos conducirán su vida adulta. La Generación Y no tendrá el poder de gasto de los graduados en tiempos de prosperidad económica. Esto significa que muchos aspectos importantes de la vida, como la adquisición de la primera vivienda, la boda o la llegada de los hijos, tendrán que ser aplazados”.

No todos, sin embargo, piensan de esa forma. Dale Kalika, profesora senior de la Escuela de Negocios W. P. Carey, de la Universidad Estatal de Arizona, trabaja actualmente en un proyecto de investigación centrado en la Generación Y. Ella dice que los jóvenes nacidos a partir de los 80 tienen la imagen de creer que tienen derecho a todo. La Generación Y es, en general, así. Pero también es muy flexible. “Son jóvenes que confían en sí mismos, que se adaptan y tienen una mentalidad abierta”, dice ella. “Ellos viven en un mundo en transformación, por lo tanto el cambio no les causa sorpresa. Son flexibles. Es una generación optimista. Existe la creencia de que, de un modo o de otro, las cosas van a salir bien”.

*www.wharton.universia.net y www.universiaargentina.com.ar

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