Perdió fuerza la protesta escolar, por Julieta Molina*

Perdió fuerza la protesta escolar El frío y el cansancio acumulado pudieron más ayer por la noche que la voluntad de mantener activo el reclamo de los estudiantes secundarios. La quinta movilización al Ministerio de Educación porteño en un mes tenía previsto como final una vigilia en espera de una reunión con el titular de la cartera, Esteban Bullrich, que no ocurrió. Pasadas las 20, una asamblea que reunió a los estudiantes que aún se encontraban frente al ministerio ?un promedio de 50? decidió no pernoctar allí y dar la “jornada de lucha” por terminada.Pasado el mediodía, los jóvenes cortaron al menos cuatro intersecciones de la ciudad y luego se reunieron frente al Ministerio de Educación de la Nación, en Pizzurno 935, y desde allí marcharon hasta Paseo Colón 255, a la sede del ministerio porteño. Fueron más de 200 adolescentes los que marcharon, pero al caer el sol y bajar la temperatura el volumen de manifestantes descendió rápidamente, lejos de los 1000 alumnos que hubo en otras ocasiones. Además, la negativa de Bullrich a recibirlos era una verdad ya vieja.

Hubo instantes de tensión cuando un grupo de estudiantes pateó con insistencia las vallas metálicas que rodean las puertas del ministerio.

Sin embargo, a los pocos minutos la situación se tranquilizó y los jóvenes permanecieron en su mayoría sobre la calle, pero sin el eco de los bombos ni los cánticos, que en las otras marchas fue constante. Durante el inicio de la tarde, y en el contexto de los cortes de calles, se vivieron también momentos de gran tensión cuando conductores ofuscados por el caos vehicular provocado increparon a los estudiantes.

Cansancio y diferencias

“Es patético que tengamos que estar acá, tendrían que dar la cara porque estamos pidiendo cosas justas”, dijo a LA NACION Belén Sánchez, de la Escuela Normal N° 11. La joven estaba sentada sobre el asfalto, en compañía de Brenda, una amiga del colegio, y ambas se protegían del fuerte viento envueltas en una cartulina de su centro de estudiantes.Explicaron también que en el edificio escolar “hay filtraciones de gas”, además de “un cielo raso caído”.

Esta vez la imagen que transmitieron los estudiantes secundarios no pareció de fortaleza, sino de agotamiento, además de ciertas disidencias. “Nosotros votamos en contra del acampe porque pensamos que es una medida que nos desgasta. Queríamos tomar el ministerio”, detalló Matías Botana, de la Tendencia Piquetera Revolucionaria. Este movimiento es el más radical y plantea el objetivo de echar a Mauricio Macri de la jefatura de gobierno. “El ministro cerró el diálogo y nosotros levantamos las tomas sólo como un cuarto intermedio; es para juntar fuerzas”, prosiguió.

Más lejos, Fernando Ramal, secretario general del centro de estudiantes de la Escuela Normal N° 1 y militante del Partido Obrero realizaba un análisis diferente. “El movimiento entró en una segunda etapa. En la primera obtuvimos victorias parciales como el Polo Educativo Saavedra, la conformación de muchos centros de estudiantes y planes para muchas otras escuelas. En esta segunda etapa hay desgaste en la mayoría de las escuelas y por eso se levantaron muchas de las tomas”, explicó Ramal.

En forma paralela, los estudiantes universitarios pasaron todo el día en la plaza Pizzurno, frente al Ministerio de Educación nacional. La convocatoria comenzó a las 10 de la mañana y la metodología fue realizar clases públicas de distintas materias. “Ingeniería mantiene la toma del decanato, Filosofía está ocupada y en Ciencias Sociales las clases volvieron a las aulas, pero el reclamo continúa”, detalló Alejandro Lipcovich, uno de los presidentes de la Federación Universitaria de Buenos Aires.

En el día 42 de un conflicto escolar que llegó a tener 32 escuelas ocupadas por sus alumnos en reclamo de las obras de infraestructura pendientes, permanecen tomadas cinco escuelas, según confirmó a LA NACION un vocero de la cartera de Educación. A pesar del fracaso de la vigilia frente al ministerio, los estudiantes secundarios consideran que el conflicto se mantiene abierto. “Todavía faltan muchos reclamos que no se ganaron, creo que el movimiento no está decayendo, sino que el desgaste se sintió más esta semana”, dijo Fernando Ramal.

Por lo pronto, no está definido cómo continuarán con los reclamos; los estudiantes debatirán en asamblea mañana cuáles serán las próximas medidas. La Coordinadora Unificada de Estudiantes Secundarios (CUES) se reunirá a partir de las 15 en el Colegio Normal N° 10, en la calle O?Higgins 2441, de Belgrano.

PRO CONTRAATACA EN LA PROVINCIA

 

  • En una suerte de contraataque en territorio bonaerense, el Pro presentóen el Concejo Deliberante de la ciudad de La Plata un proyecto de resolución para “pedir explicaciones” al gobierno provincial “acerca de las casi 1300 obras de infraestructura pendientes en las escuelas de la ciudad de La Plata”. Un proyecto similar se presentó en la Cámara baja de la provincia. “Tememos que se dé una reacción en cadena y que los alumnos tomen las escuelas en nuestra ciudad”, dijo el diputado macrista Julio Garro. “La situación edilicia de los colegios provinciales es diez veces peor que en los colegios porteños”, agregó el concejal Julio Irurueta.
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