Se profundiza el conflicto en las escuelas porteñas tomadas, por Julieta Molina*

Lejos de acercarse a su fin, el conflicto que enfrenta a parte de la comunidad educativa porteña con el Ministerio de Educación de la ciudad sumará hoy un inédito episodio. Como había anticipado LA NACION, desde las 14 estudiantes de al menos diez escuelas se congregarán delante del Palacio Sarmiento (el Ministerio de Educación nacional) y marcharán al porteño para reclamar reformas edilicias pendientes, entre otras demandas.

Al cierre de esta edición eran seis las escuelas que permanecían tomadas por alumnos. Cinco más mantienen fijada la fecha del próximo lunes para tomar sus establecimientos.

La decisión del ministro de Educación porteño, Esteban Bullrich, de prolongar el ciclo lectivo en las escuelas tomadas, lejos de apaciguar los ánimos, profundizó el conflicto. “Claro que es una respuesta política, como también es una decisión política la reducción del presupuesto para las escuelas públicas”, dijo a LA NACION Melina Roses, miembro de la Coordinadora de Centros de Estudiantes Secundarias (CUES), al responder las palabras de Bullrich, que había vinculado las tomas de escuelas con intenciones políticas en contra del jefe de gobierno, Mauricio Macri.

En paralelo, los docentes porteños del gremio UTE-Ctera rechazaron “la criminalización de la protesta estudiantil” y criticaron al gobierno: “En lugar de abrir canales de diálogo y solución de los problemas concretos han propuesto a las autoridades del Mariano Acosta, uno de los establecimientos en cuestión, que denuncien a los alumnos a la policía”. En un confuso cruce de versiones, la rectora de esta institución, Raquel Papalardo, detalló a LA NACION que el colegio recibió una notificación firmada por Roberto Angrisani, de la Dirección General de Educación de Gestión Estatal, con varias “sugerencias”. En este documento se aconseja a las autoridades escolares labrar un acta por las tomas donde se adjunte: una lista con los nombres, documentos y cursos de los alumnos participantes y otro listado con llamadas realizados a sus hogares “lo más completo posible” sobre el resultado de la conversación.

Bullrich confirmó el documento, pero argumentó que se trata de “una herramienta para identificar que quienes toman las escuelas son alumnos y para preservar su integridad”. Las escuelas tomadas (Mariano Acosta, Manuel Belgrano, Cornelio Saavedra, Lengüitas, Normal 6 y Confederación Suiza) resolverán las medidas a seguir tras la marcha de hoy y en función de la respuesta de las autoridades.

“Cuando cerraron el colegio un mes porque se nos cayó el techo encima, nadie de Pro se preocupó por los días de clases que perdimos, quieren correr el eje de la discusión. Lo único que queremos es estudiar en un colegio entero”, sintetizó Tomás Lerner, presidente del Centro de Estudiantes del Mariano Acosta.

Ese edificio centenario está tomado por sus alumnos desde el martes. Reclaman obras de infraestructura pendientes desde hace tres años. En junio pasado se cayó parte de la fachada. “Es mentira que somos un grupo minoritario, más de 200 alumnos dormimos aquí cada noche y tenemos el apoyo de padres y docentes”, prosiguió Lerner.

El lunes, y si no reciben respuestas positivas, se plegarán las escuelas Julio Cortázar, María Claudia Falcone, Fernando Fader, Normal 1 y Juan Pedro Esnaola. Bullrich anticipó a LA NACION que no recibirá a nadie “mientras haya escuelas en situación de toma”. Roses confirmó que se levantarán las medidas “cuando alguien con poder de decisión dé respuestas concretas”.

*www.lanacion.com

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