La condición social determina el éxito de los estudiantes en Alemania, por Marion Linnenbrink*

Diez años después del deprimente veredicto del informe PISA, se publica en Alemania un estudio que analiza el rendimiento de sus estudiantes por Estado federado. El resultado del mismo es cualquier cosa menos alentador.

 

¿Cuánto saben los estudiantes formados en Alemania? Hace diez años, cuando se presentaron los resultados del primer informe PISA (siglas que aluden en inglés al Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, promovido por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), se midieron los conocimientos y destrezas adquiridas por los jóvenes tras finalizar su vida escolar obligatoria en Alemania.

Todos recuerdan el veredicto de aquel estudio: el rendimiento de los estudiantes era más que mediocre y lucía aún peor en el marco de una comparación internacional; de ahí que varias instancias hayan hecho sonar la alarma y ejercido presión para que se hiciera algo al respecto. Este miércoles (23.6.2010) en Berlín se presentaron los resultados de un estudio que compara el rendimiento escolar de los jóvenes de cada Land (Estado federado).

Un abismo entre el norte y el sur

El estudio en cuestión, realizado durante los años 2008 y 2009, fue encargado por la Kulturministerkonferenz, la conferencia permanente de ministros de educación de los Estados federados alemanes. Los evaluadores pusieron a prueba los conocimientos de alemán e inglés de 36.000 estudiantes en casi 1.500 escuelas germanas. Además de la ortografía, también fue analizada la comprensión cabal de textos leídos o escuchados.

  Los contrastes en materia de rendimiento también son propiciados por factores económicos

Como en ocasiones anteriores, los estudiantes del sur de Alemania obtuvieron las puntuaciones más altas, muy por encima de las alcanzadas por sus homólogos en otros Estados federados. Los investigadores del Instituto para el Fomento de la Calidad en el Ámbito Educativo de Berlín (IQB, son sus siglas en alemán) comprobaron la existencia de un abismo entre el norte y el sur del país en lo que al rendimiento de sus estudiantes se refiere.

Desigualdad de chances

Los resultados de las pruebas de lectura para la comprensión de textos en alemán –una competencia clave para el aprendizaje– sugieren que los estudiantes de Baviera tienen destrezas superiores a las de sus contemporáneos en Bremen: de hecho, se dice que los primeros le llevan una ventaja de un año o más a los segundos; en el caso de las pruebas de comprensión oral, la ventaja es de casi un año y medio.

Pero estos contrastes en materia de rendimiento son propiciados por factores que tienen menos que ver con la división geopolítica del país y más con los aspectos económicos de la vida que llevan los jóvenes de las clases sociales más bajas. El estudio revela una concordancia marcada entre el éxito de los estudiantes en la escuela, su historia familiar y sus perspectivas de futuro: la hija de una familia de clase socioeconómica alta tiene un chance cuatro veces y medio mayor que la hija de una familia pobre de acceder a instituciones de estudios secundarios y superiores, aún cuando ambas tengan el mismo grado de inteligencia y la misma capacidad de aprendizaje.

Acercando la lupa

Los investigadores hallaron también notables diferencias al comparar el rendimiento académico de los estudiantes en función de sus nacionalidades y de la historia migratoria de sus familias. Casi un 18 por ciento de la población estudiantil en Alemania nació en otro país o desciende de inmigrantes; en grandes ciudades como Berlín, Hamburgo y Bremen, la proporción alcanza el 30 por ciento. Sin embargo, los conocimientos y destrezas demostrados por los estudiantes turcos, polacos, nacidos en la antigua Unión Soviética o descendientes de estas comunidades –los grupos de migrantes más grandes de Alemania– varían mucho los unos de los otros.

A medida que los evaluadores acercaban la lupa para analizar la materia, el asunto se hacía cada vez más complejo. Aunque los jóvenes de origen polaco o soviético demostraron tener mayor competencia para la comprensión de textos leídos o escuchados que los de origen turco, una observación aislada de estos grupos de estudiantes descendientes de inmigrantes también revelaba grandes diferencias entre unos casos y otros. En otras palabras, las afirmaciones generalizadas no bastarán para solucionar los problemas que aquejan al sistema educativo alemán y sabotean el futuro de tantos estudiantes a pesar de su gran potencial.

Fomentando el potencial individualmente

El ministro de Educación de Baviera, Ludwig Spaenle, reaccionó al informe encargado por la Kulturministerkonferenz anunciando que la falta de oportunidades justas es un serio déficit del sistema educativo bávaro que él se propone superar. Y es que, aunque ese Estado federado salió bien librado en el estudio comparado, también allí quedó claro que los hijos de quienes estudiaron en la universidad tienen un chance seis veces mayor que los hijos de familias pobres o descendientes de migrantes de acceder a instituciones de estudios secundarios y superiores.

La respuesta de Spaenle para este problema: el apoyo a los estudiantes con menos privilegios y el fomento de sus potencialidades a una escala individual. La propuesta luce prometedora, pero es poco probable que dé sus frutos antes de que se publiquen los resultados del cuarto informe internacional de PISA, cuyos sondeos se llevaron a cabo en mayo de 2009. A más tardar en diciembre se sabrá si, a diez años del primer estudio PISA, Alemania invirtió tiempo y recursos suficientes para que el rendimiento académico de sus estudiantes aumentara.

*www.dpa.gov.ar

 

 

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