No hay igualdad en el acceso a la educación*

No hay igualdad en el acceso a la educación, así lo sintetiza el primer boletín de 2010 que adelanta los resultados del “Barómetro de la Deuda Social de la Infancia”, que elabora Universidad Católica Argentina (UCA).
 
La Universidad Católica Argentina (UCA) presentó el boletín N° 1 de 2010 perteneciente al Barómetro de la Deuda Social de la Infancia. Este boletín es una herramienta de difusión masiva que propone ser un adelanto de algunos de los temas que se revelarán el informe anual.
El análisis de los últimos tres años (2007-2009) en el campo de la problemática de la educación en la Argentina urbana nos enfrenta a un escenario en el que se ha avanzado en la inclusión de niños y niñas en el nivel inicial no obligatorio; entre los 2 y 4 años se ha alcanzado una cobertura casi total en sala de 5 años y, en el nivel primario, sin embargo los trayectos educativos revelan profundas desigualdades sociales que en el nivel secundario se registran particularmente persistentes en el tiempo y claramente regresivas para los adolescentes más vulnerables.
En otras dimensiones, más relacionadas con atributos de la oferta educativa, se visualizan progresos, aunque el gran desafío continúa siendo achicar la brecha de desigualdad. Se observa una mayor oferta de enseñanza de computación e idioma extranjero en las escuelas, pero que continúa favoreciendo a los estratos sociales más aventajados.
Una educación de calidad para todos los niños y las niñas es uno de los principales desafíos para 6 de cada 10 adultos de referencia de niños, niñas y adolescentes, en la Argentina urbana opinan que la principal “deuda social” que mantiene la sociedad con la niñez es el derecho a una educación de calidad. Con independencia del estrato social, esta es la principal demanda que aparece como un derecho pendiente.

En el nivel inicial no obligatorio (Salas de 2, 3 y 4 años)
Entre el 2007 y el 2009 aumentó la cobertura educativa en el nivel inicial no obligatorio. En efecto, se produjo una disminución de la incidencia de la no asistencia del 12%. Sin embargo, aún el 45% de los niños/as entre los 2 y 4 años en las grandes ciudades de la Argentina no concurren a un centro de educación infantil.
Los mayores progresos en términos de inclusión educativa se registran en el interior urbano y en los estratos sociales más aventajados en términos socioeconómicos. En el 25% más alto se produjo una disminución de la incidencia de la no asistencia del 56%, mientras que en el 25% más bajo fue de un 17%. Un niño/a en el 25% más pobre tiene 4 ?chances” menos de concurrir de modo temprano a un centro educativo que un niño en el 25% más rico.

En la sala de 5 años y nivel primario

La escolarización en el nivel inicial (sala de 5 años) y primario es casi total en las grandes ciudades de la Argentina. Sin embargo, hay una proporción de niños y niñas que no asisten o se encuentran retrasados en su trayecto educativo, esto es que están en uno o varios años inferiores al correspondiente a su edad (7%).
Un niño/a en el estrato muy bajo (25% más pobre) tiene 2 veces más chances de no estar en la escuela, o encontrarse retrasado en el trayecto educativo, que otro niño/a en el estrato medio alto (25% más alto).

En la escuela secundaria

Aproximadamente un 10% de los adolescentes entre 13 y 17 años no asisten a la escuela secundaria. Se estima que un 17%, en los primeros años del nivel, experimentan una situación de déficit educativo, esto es que están fuera de la escuela o en años inferiores a los correspondientes a su edad. Situación que trepa a un poco más del 40% en los últimos años del trayecto educativo.
Las desigualdades sociales son muy significativas, si consideramos que el déficit educativo en los primeros años del secundario afecta al 26% de los adolescentes del 25% más pobre y tan solo al 3% de los adolescentes del 25% más aventajado en términos socioeconómicos. br / En los últimos años del secundario la brecha de desigualdad social también se revela muy significativa, en tanto el 66% de los adolescentes más pobres experimentan déficit en su trayecto educativo frente a un 20% en los adolescentes del estrato medio profesional. br / En este trayecto educativo, se advierte con claridad y alarma, la profunda desigualdad social en la estructura de oportunidades de los jóvenes de inclusión social a través de la educación. br / Progresos en la oferta de recursos educativos.

Más computación y enseñanza de un segundo idioma

Entre el 2007 y el 2009 se observan avances en la incorporación de la enseñanza de computación y un segundo idioma. Aunque dichos progresos son mayores entre los niños y las niñas de estratos sociales más altos que entre los niños/as de estratos sociales más vulnerables, y en las escuelas privadas más que en las públicas.
Entre el 2007 y el 2009 la incidencia del déficit en la enseñanza de computación experimentó una caída del 16%, mientras que en la enseñanza de un segundo idioma la incidencia del déficit cayó un 27% a nivel general en el nivel primario. En ambos casos los progresos fueron mayores en las escuelas privadas que en las públicas y en las escuelas a las que concurren niños y niñas de estratos sociales medio y medio alto que bajos.
Los niños que menos “chance” tienen de tener una computadora en su casa por la situación socioeconómica de su hogar, son los que menos oportunidades tienen de recibir enseñanza de computación en la escuela.
El 23% de los niños/as escolarizados tienen computadora en su casa y tienen enseñanza de computación en la escuela, en el otro extremo un 40% no tiene computadora en su casa y tampoco tiene enseñanza de computación en la escuela.
Las desigualdades sociales en el acceso a esta herramienta son muy significativas  entre estratos sociales pero también lo son  por tipo de escuela. El 50% de los niños/as que concurren a escuelas de gestión pública no tienen PC en su casa y no tienen enseñanza de computación en la escuela, mientras que el 16% de los que asisten a escuelas privadas se encuentran en igual situación.
En el Gran Buenos Aires los niños/as tienen más “chance” que en el interior urbano de tener acceso tanto a una computadora en el hogar como en la escuela, así como entre los niños/as que no tienen computadora en el hogar en el interior urbano tienen mayor acceso en la escuela que en el Gran Buenos Aires.

Sobre la lectura y el uso de Internet

El 22% de los adolescentes urbanos no suele leer ni utilizar Internet. La propensión a no realizar ninguna de las actividades aquí analizadas es claramente más probable a medida que desciende el estrato social y entre los alumnos de las escuelas de gestión pública que entre los de las privadas.
El 41% de los adolescentes suele leer o suele utilizar Internet. La desigualdad social es menos significativa cuando se trata de jóvenes que hacen una u otra actividad, aunque es un perfil de adolescente más de escuela pública que privada.
Un 37% de los adolescentes suele realizar las dos actividades, es decir que suele leer y suele utilizar Internet. Este doble hábito se incrementa de modo significativo a medida que aumenta el estrato social. Asimismo, entre los adolescentes que concurren a escuelas privadas es más usual el realizar ambas actividades que entre los alumnos de las escuelas públicas.

*www.uca.edu.ar/observatorio

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