¿Iglesia masculina o burocrática, oligarca y cruel?, por el pensador evangelista Esteban Mazza*

“No es el celibato la causa de la violencia sexual. Éste puede ser una vocación legítima y conducente. Pero su obligatoriedad, cuando reconocidamente no es parte de los artículos de la fe de los creyentes… lo deja expuesto no solo a preguntas inquietantes, sino muchas veces embarazosas. Máxime  en una comunidad internacional en la que los abusos sexuales sigue siendo noticia… está muy bien acotado que es un tema de la Iglesia Latina” dice el autor, Esteban Mazza.  El artículo reflexiona sobre el comunicado de “Somos Iglesia” publicado por el servicio de prensa Ecupres  “ICR. Revisión de las estructuras y no excusas” y que oportunamente también reprodujo ead/elarcadigital.
 
 

El movimiento católico de reforma considera que es esencial una revisión de la enseñanza católica de la sexualidad. Ella debe incluir la cuestión de la obligatoriedad del celibato en la Iglesia Latina, lo cual ha sido ya sugerido incluso por obispos y cardenales. Aun cuando no hay relación directa causa efecto entre el celibato obligatorio y la violencia sexual, la ley que obliga al celibato es una expresión visible de la hostilidad de una iglesia masculina contra la sexualidad y las mujeres. La carencia de estructuras colegiadas y democráticas como medio de que los laicos participen en la estructura eclesial es también un problema que debe considerarse. Sólo cuando los problemas estructurales se reconozcan y atiendan podrá la Iglesia ser creíble y conseguir perdón y reconciliación” (párrafo sexto de la nota “ICR. Revisión de las estructuras y no excusas”. Cursillas del autor)
 
La enseñanza católica romana de la sexualidad
Si bien el documento surge en el seno del Catolicismo Romano (CR), es bueno notar que no es un problema exclusivo del CR. También hay sectores de la iglesia oriental, y de las tradiciones evangelicales que comparten déficits similares. La frecuente asociación del pecado original con la sexualidad, en muchas tradiciones avala esto, y me sorprende que no haya causado más daño.
 
Obligatoriedad del celibato

Está correctamente etiquetado. No es el celibato la causa de la violencia sexual. Éste puede ser una vocación legítima y conducente. Pero su obligatoriedad, cuando reconocidamente no es parte de los artículos de la fe de los creyentes… lo deja expuesto no solo a preguntas inquietantes, sino muchas veces embarazosas. Máxime  en una comunidad internacional en la que los abusos sexuales sigue siendo noticia… está muy bien acotado que es un tema de la Iglesia Latina. Pues en el “oriente griego” (Grecia, Siria, Rusia y otros países) solo es obligatorio en el clero regular. No lo es en el secular, con diferencias leves que no viene al caso explicitar.
Si bien “no hay relación directa” causa efecto entre el celibato obligatorio y la violencia sexual, ambos son asociables. El mecanismo de la asociación es la negación: como el celibato es la obligación, y por lo tanto la norma, obviamos explorar ese aspecto en la vida de los ministros y los candidatos al ministerio. Esto también se comparte con otras tradiciones que no imponen el celibato. Desde el lado protestante, damos por resuelto el tema con el casamiento. Si bien eso da un mecanismo mayor de seguridad (la presencia de una esposa y la familia inmediata), no debería impedir la vigilancia a favor de la felicidad sexual y marital del ministro y su pareja.
Si bien el poder en la iglesia CR subsiste en su ministerio jerárquico, y éste es masculino, no quita que la mayor parte de las personas profesantes, es femenino,  por lo menos así se ve por el público en general. Y por personas profesantes quiero decir los no legos. Y eso lleva a que en su cúpula, las organizaciones monásticas y de servicios, sean de varones o de mujeres, aceptan el hecho como normal, a menos que salte alguna discusión, o haya órdenes de casadas o casados.
Lo que me lleva al meollo del problema: la hostilidad de una iglesia masculina. No se me escapa que el poder jerárquico es masculino. Pero cuando se lo enfoca como el fondo de la cuestión (el celibato es la expresión visible de…) nos hace surgir preguntas y planteos diversos:

a)      ¿Por qué una iglesia masculina, y no una iglesia oligárquica? Esto último sería más coherente con la percepción de que faltan estructuras  colegiadas y democráticas, de participación de los laicos (y yo agregaría incluso del monacato y curato).
b)      ¿Por qué una iglesia masculina y no una iglesia burocrática? El sistema gerencial y de los ejecutivos superiores del capitalismo, permite la visión de dueños del poder, ocultos, que han delegado en funcionarios de confianza el manejo de sus intereses. El hecho de no ser dueños, no impide el celo enorme en el cumplimiento de la responsabilidad delegada, pues implica premios y castigos.
c)      ¿Por qué una iglesia masculina y no una iglesia cruel? Porque lo digo con todo: la crueldad no es exclusivamente masculina (que también existe). Hay crueldades diversas. Y algunas se ejercen sin misericordia contra toda forma de vida, sea masculina o femenina. Y la crueldad de marras a que nos referimos oprime por igual a varones y mujeres. Allí hay que mirar atentamente a quién se oprime o daña, y no el epifenómeno de quién ejerce el papel atribuido de dañador.
d)      ¿Qué tiene de masculino una masculinidad que no se ejerce? O ¿aceptaremos  como importantes atributos de la masculinidad sólo los defectos o lugares comunes como “la sensibilidad es femenina”, o “el varón no es afectuoso” y otros que no mencionaré?
e)      ¿Que tiene de masculino una masculinidad sin una contraparte idónea por parte de la femineidad? Y uso contraparte a propósito, pues en esa relación dialéctica se forma el hombre hoy (como antes y como lo será en el futuro previsible).
Es probable que tengamos mejores argumentos, si somos inclusivos, y no sólo para usar el “el” y “la” a que nos tienen acostumbrados las modas prevalentes. Y es seguro que avanzaremos más rápido si dejamos de sufrir la misandria que algunas personas usan, privándose así de compañía idónea en esa lucha que no será breve.

*Título original del artículo publicado en el servicio de prensa ecuménica Ecupress que dirige el Pastor metodista Aníbal Sicardi. 
 
*www.ecupres.com.ar y www.elarcadigital.com.ar

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