Tierra del Fuego inició las clases con las huellas de un mes de paro, por Mariela Arias*

Con la luna llena todavía reflejada sobre la bahía de Ushuaia, todos los alumnos fueguinos volvieron a las aulas, después de que el gremio docente resolviera a la madrugada levantar el paro más largo y con mayor adhesión que se recuerde aquí. Por siete días, y bajo la figura de “conciliación voluntaria”, se abrió ahora una mesa de diálogo entre el gobierno provincial y el Sindicato Unificado de los Trabajadores de la Educación Fueguina (Sutef).
Así, el paro -que había impedido durante casi un mes el inicio del ciclo lectivo- se suspendió tres días antes de que llegue a esta ciudad la presidenta Cristina Kirchner, para encabezar el acto del 2 de abril por la Guerra de Malvinas. Una enorme carpa del Centro de Veteranos de Guerra ya está lista para la vigilia. “Allí será el acto”, señaló uno de los docentes que el lunes participó en una concentración frente la Escuela N°1, en la que adelantaron que llevarían su protesta a la Presidenta. La medida aún no fue descartada. “El conflicto no esta resuelto. Vamos a analizar si nos manifestamos en la carpa”, detalló anoche a LA NACION Florencia Villarreal, miembro de la conducción provincial de Sutef.
Aún se recuerda que la jefa de Estado evitó las protestas docentes el lunes 15 del actual, cuando visitó la isla. Quien no pudo escapar de los docentes fue Estela Carlotto, quien llegó invitada por la gobernadora Fabiana Ríos (ARI) para la Expo Mujer 2010. “Si vienen a protestar, están equivocados de lugar”, dijo Carlotto a una delegación de docentes que llevó su reclamo hasta allí.
Ayer las clases empezaron en casi todos los establecimientos de la isla, salvo algunos jardines de infantes que no tenían la infraestructura en condiciones -“los jardines 14, 19 y 20 de Ushuaia”, detalló Villarreal- y escuelas que se vieron afectadas por el paro del personal de limpieza, de ATE. En la pequeña escuela de Tolhuin, ubicada en el corazón de la provincia, sobre el lago Fagnano, ayer se respiraba el clima del primer día de clases.
El paro docente afectó a todos. Pero según con quien se hable aquí serán los matices de la huelga. Incluso las dos ciudades de la isla, Río Grande y Ushuaia, vivieron las medidas de fuerza de manera diferente. En la primera, los “padres autoconvocados” fueron protagonistas; en la segunda, una fría indiferencia se percibía en las calles.
Impacto económico
“Estoy indignada, es la primera vez en mi vida que hago paro”, afirmó a LA NACION Lidia Alvarez, quien llegó desde Chaco hace 20 años y es profesora de geografía, historia y educación cívica. La mujer bajita y de hablar elocuente aseguró que la protesta fue por un sueldo digno y no dudó en calificar de “autoritario” al gobierno de Ríos.
La adhesión rozó el 90% pero, ante el anuncio de descuentos, algunos docentes regresaron al aula. En la Escuela 22 “Bahía Golondrina”, de 26 cursos, 8 dictaban clases. “Cuando el docente regresa, llamamos a los padres por teléfono uno por uno para avisarles”, detalló la directora. “¿En que página busco la foto?”, preguntó curioso un nene de 8 años y anteojos al fotógrafo de LA NACION que los retrató en un aula con clases. En el patio externo, tres nenitos sin guardapolvo jugaban con nada. “Muchos se aburren y vienen hasta aquí a pasar el rato”, aseguró una maestra, que no adhirió al paro.
La huelga también frenó la actividad económica de la isla. “Aquí estamos un 60% menos en ventas con respecto al año pasado en esta fecha.Tenemos los manuales escolares esperando en las cajas”, afirmaron en la Boutique del Libro, el principal proveedor de libros de textos. Durante el paro algunos padres compraron cuadernos de ortografía y de problemas de matemáticas.
En Río Grande, los “padres autoconvocados” fueron protagonistas activos de la historia, y hasta convocaron a las partes a reunirse para dialogar. El gobierno faltó. “Entendemos el reclamo, pero queremos que nuestros hijos vuelvan a clases”, aseguró Ariel Hernández, parte del grupo que el domingo recibió a LA NACION en la Escuela 10 de esa ciudad. Aníbal Giancarli le buscó la vuelta a la huelga y abrió su ex taller de mecánico a los hijos de 9,12 y 15, quienes se entusiasmaron entre ruedas y fierros.
Los “padres autoconvocados” llegaron a presentar un amparo a la justicia fueguina para que resolviera el conflicto. Incluso participaron quienes viven en los asentamientos, sin agua corriente, ni luz eléctrica. “Sentimos una gran incertidumbre, no hay clases y cuando hay nunca terminan el programa del año”, relató Leonor, desde el cerco de la sencilla casita de material ligero. Cerca de 3000 personas viven en asentamientos en las afueras de Río Grande, sin recursos para pagar alquileres y servicios y apuestan a un lugar en la tierra.
“Los sacrificios que uno hace para que ellos estudien…”, dijo Leonor, que nació en Villazón, tuvo hijos y los educó entre Argentina y Bolivia. Los mismos quizá que los de Gladys Sequeira, que en Ushuaia tiene un pequeño local de venta de uniformes, Cielos del sur. La diferencia es que a Gladys le alcanza para enviar a sus hijos a una escuela privada, donde las clases se dictan con normalidad.

Aulas tomadas contra los maestros

USHUAIA. Una situación particular se vivió en la Escuela Sobral, que tiene 1800 alumnos y registró un acatamiento del paro casi completo (sólo seis docentes no adhirieron). En medio de la huelga, padres y alumnos tomaron la escuela para pedir que hubiera clases, y el gobierno decidió intervenirla. “No es una intervención; garantizamos el derecho al trabajo”, aseguró a este diario el secretario de Educación secundaria, Agustín Borthiry, quien se encontraba en el colegio y para quien “el paro afectó a los que menos tienen”. En varias escuelas, los comedores también estuvieron cerrados.

*www.lanacion.com

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