Las ciencias y la tecnología de nivel internacional, bajo un mismo techo

La inauguración del polo científico tecnológico, sede del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y tres institutos de investigación, es uno de los principales desafíos del gobierno nacional en el año del Bicentenario.

Inaugurar el polo científico tecnológico en donde funcionaban los depósitos ferroviarios de las bodegas Giol es uno de los mayores desafíos del Bicentenario para el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, que destinó este año un presupuesto total a la cartera científica de $ 2.114 millones 490.407, de los cuales Conicet absorbe casi 1.260 millones. No será este de Palermo Viejo un conjunto de edificios más para albergar un ministerio y oficinas técnicas vinculadas, sino que convergerán en las dos naves un Instituto en Ciencias Biomédicas y Biotecnológicas que se sumará a otros, como: un Instituto de Ciencias Sociales y Humanas, y otro de Ciencias Exactas y Tecnológicas, que incluirá un Centro de Simulación de Problemas Multi-Física para Aplicaciones Tecnológicas y Bioinformática. Estarán además el Auditorio; el Museo de Ciencias y un sector de áreas de apoyo para éste último. Y un dato no menor que garantiza la solvencia internacional y la calidad del emprendimiento: la Sociedad Max Planck, líder europea, instalará su primer instituto en Sudamérica en el Polo Científico Tecnológico. Aunque por ahora sólo se ven telones que cubren las tareas de excavación y demoliciones que aproximadamente a mediados de año darán origen a la estructura proyectada, como se la ve en la maqueta, ya se avizoran en carpeta detalles futuristas para el funcionamiento, como la generación de electricidad a través de células fotovoltaicas, el sistema de reciclado de agua y el calentamiento de agua a través de paneles solares. Es que el centro de investigación que tendrá relación con los institutos internacionales de innovación interdisciplinaria, asociados con centros de primer nivel de otros países, convivirá con la sede del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva en sendas naves, por lo que los arquitectos Germán Hauser y Emilio Schargrodsky diseñaron el proyecto ganador del Polo con principios ecológicos por encima de la estética artística en sí. La funcionalidad de vanguardia constituye el estilo que marcará la cuna de la ciencia. El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, ya había explicado el sentido de agrupar las distintas disciplinas que integran el radio de acción de su cartera: “Nuestra idea cuando empezamos a planearlo fue combinar distintas disciplinas, es decir, no apuntar a lo multidisciplinario sino a lo interdisciplinario, y creo que la instalación de institutos tan diversos, reafirma esta idea”. La clave es que “la ciencia moderna ya no la hace una sola persona, es necesaria la interdisciplinariedad”, según coincidentes palabras del propio líder de la Sociedad Max Planck, Peter Gruss, cuando estuviera en el país. Desde que empezar en 2003 como presidente de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, el actual ministro Lino Barañao viene acompañando el crecimiento de la actividad científica estatal, en lo económico y lo jerárquico. El proceso de evolución viene siendo precisamente interrumpido desde el año en que Néstor Kirchner asumiera como Presidente, lo cual se vio reflejado en el aumento de presupuesto para la investigación que maneja Conicet: de 60 millones anuales a 400. Actualmente, desde el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Barañao apretó el acelerador para la concreción del polo científico tecnológico y aplica numerosos controles, entre ellos el de calidad de la construcción, un seguimiento del cumplimiento de financiamiento e inversión y la aplicación de un estricto programa de seguridad e higiene en los institutos de investigación. El director de obra, arquitecto Juan Carlos Angelome, expuso el plan que establece la conclusión del proyecto en 18
meses.
De acuerdo con lo previsto, luego de seis meses de trabajo estará lista la estructura externa total de los dos edificios. Después se realizarán ajustes estructurales y en el noveno mes comenzarán los trabajos de mampostería y construcción en el interior de los edificios. A partir del mes 11 se construirán las nuevas fachadas del edificio noroeste, noreste y suroeste. Obras Tras la firma del contrato, comenzó con la construcción de la primera etapa del Polo Científico y Tecnológico. Incluye las nuevas sedes del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva; la Agencia y tres institutos de investigación (uno en Ciencias Biomédicas y Biotecnológicas). Lo mismo que otros de Ciencias Sociales y Humanas y de Ciencias Exactas y Tecnológicas, que incluirá un Centro de Simulación de Problemas Multi-Física para Aplicaciones Tecnológicas y Bioinformática). Entre las tareas realizadas, se completó la organización de oficinas técnicas, el obrador, el cerco de obra, la playa de maniobras y la cartelería. Paralelamente, se efectuaron los estudios preliminares de la obra, entre ellos los de suelo, la mensura y la confección de planialtametría y el posicionado de puntos singulares y de nivel, trazando los ejes de replanteos (principales y auxiliares). Asimismo se realizaron excavaciones en dos frentes de obra. Por un lado, en el sector del Edificio Blanco (Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, institutos y laboratorios) y del Edificio Rojo (Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva), área en la que se cumplió el 70% de lo previsto. Por otra parte, en el sector donde se construirán los nuevos edificios para el Conicet, el Museo de Ciencias y el Auditorio, las excavaciones llegaron al 60%. Finalmente, se avanzó en los trabajos de demolición, logrando el 80% para carpinterías, herrerías y otros elementos presentes en distintos sectores de los edificios Blanco y Rojo, así como el 90% en las cubas de hormigón armado. Se procedió asimismo a la demolición del sector de edificio situado entre ambos hasta el nivel de planta baja, restando solo la demolición del subsuelo.

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