Un alumno de Exactas de la UBA obtuvo Innovar 2009, por Armando Doria*

innovar2Una vez más, gente de Exactas pisa fuerte en el Concurso Nacional de Innovaciones. Esta vez fue el turno de un alumno de Ciencias de la Computación, que se llevó el premio mayor por una pantalla multitáctil que incorpora notables mejoras frente a las tradicionales y abarata costos de producción.

El proyecto comercial se está trabajando en Incubacén, la incubadora de empresas de Exactas.

“Me enteré de la existencia de la tecnología multitáctil, me di cuenta de su potencial, sabía que había muy pocas tecnologías asociadas y pensé que era interesante hacer una innovación en ese campo”, cuenta Víctor Suárez Rovere, alumno de la carrera de Ciencias de la Computación de la Facultad y flamante ganador del premio mayor del Concurso Nacional de Innovaciones 2009, Innovar. El proyecto que presentó Suárez en la competencia se llama Tou-Chi y consiste en una pantalla multitáctil que permite operar software en forma gestual a través de los elementos gráficos utilizando varios dedos al mismo tiempo y con la particular capacidad de discriminar distintos niveles de presión.

La tecnología conocida con el nombre de multitouch no es, por supuesto, invento de Suárez; consiste en una pantalla táctil que permite interpretar los puntos de contacto y traducirlos en órdenes, y está disponible desde hace un tiempo en celulares de alta gama y computadores portátiles. De lo anterior, entonces, se desprende el concepto de “innovación”: un innovador no es un inventor, es aquel que agrega nuevo valor a un desarrollo preexistente. De hecho, Suárez relata que estuvo “evaluando mucho las tecnologías multitáctiles, repasando largamente las patentes” y que, después de esos pasos se le ocurrieron varias modificaciones para “darle nuevas posibilidades a esta tecnología”. Sin muchas vueltas, Suárez afirma que las pantallas como la Microsoft Surface o la del I-Phone “tienen algunos problemas que él consiguió superar”. La lista de mejoras es larga, contiene 20 puntos, de los cuales buena parte son especificaciones técnicas indescifrables para el lego, pero muchas otras son bien pedestres. La tecnología Tou-Chi discrimina niveles de presión en el toque de la pantalla; toda una novedad. Y más todavía, detecta si el contacto se hace, por ejemplo, a través de la punta del dedo o apoyando la yema. Otra característica destacada de funcionalidad es que supera los 10 puntos de toque, lo que incluye la posibilidad de utilizar todos los dedos al mismo tiempo.

Este hardware también ofrece ventajas con respecto a su fabricación, ya que su pantalla consiste en una sola capa de material (que promete ser muy resistente a rayas y flexible). Las pantallas actuales, en cambio, están conformadas por una serie de capas superpuestas. “La tecnología que usa superposición de capas exige materiales caros y su fabricación es compleja. En cambio, en la Tou-Chi usé una capa homegénea, lo que la hace más transparente, barata y fácil de fabricar”, indica Suárez. Al ser la pantalla más translúcida que en otros modelos, permite reducir el consumo de backlight (la iluminación “trasera” de las pantallas), dando mucha más vida útil a las baterías. Y otro dato: si bien el prototipo es pequeño –del tamaño de una netbook–, Suárez afirma que “puede incorporarse tanto en equipos chicos, como celulares, en monitores de PC e incluso de tamaño mucho mayor”.

Con el desarrollo listo, la tecnología patentada y el premio obtenido, ahora llega el momento de la estrategia comercial. Para esta etapa en su camino de “innovador”, la huella la está abriendo junto con Incubacén, la incubadora de empresas de la Facultad.

Actualmente, Incubacén trabaja con diez proyectos más en estado de incubación y preincubación, aparte del de la pantalla multitáctil. Entre ellos, cuenta con otros ganadores de ediciones pasadas de Innovar y el ganador del reciente concurso de planes de negocios IB50K, organizado por el Instituto Balseiro. Con respecto al proyecto de Suárez, Incubacén está involucrada desde hace cerca de seis meses y se encuentra en etapa de preincubación, lo que significa que está desarrollando el plan de negocios.

“Me parece muy importante destacar la necesidad del apoyo a este tipo de proyectos por parte de la Facultad. Es una función que no es común y que es difícil de encontrar. Eso lo digo porque, dadas las necesidades de mi proyecto, analicé varias opciones antes de decidirme por Incubacén”, afirma Suárez, quien le pone toda la confianza a su innovación. “Yo considero que esta tecnología tienen grandes ventajas comerciales y, además, el premio Innovar hace que la gente visualice mucho mejor el potencial de producto. Falta una parte importante del camino, pero creo que va a salir muy bien”.
La edición 2009
INNOVAR está organizado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación. Va por su quinta edición y esta vez la convocatoria atrajo a 2.632 participantes; 50 por ciento más que el año pasado. De entre todos los concursantes, 400 innovaciones fueron seleccionadas para la exhibición, que tuvo lugar en su ya tradicional espacio del Centro Cultural Borges. Las distinciones se entregaron el viernes 16 de octubre, cerrando la muestra. El Tou-Chi ganó el primer premio de la categoría “Producto innovador” y, junto con el proyecto Yogures probióticos, se llevó el premio máximo de la muestra.

*El Cable (Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA)

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