Mejor aprender con robots, por Cristina Castro*

   

Un hospital virtual en Cantabria recurre a muñecos, tecnología y hasta actorespara formar a médicos – Reproduce fielmente las prácticas clínicas… y el estrés


El escenario, un quirófano. El paciente, Celedonio. Un equipo médico como el de cualquier hospital trata de mantenerle con vida después de haber sufrido una parada cardiaca. Sus constantes vitales se comportan como las de cualquiera: llora, suda, le sangra la nariz… Hay estrés en el ambiente, pero con una diferencia: Celedonio es de plástico. Se trata del hospital virtual de Valdecilla y estamovirtual de Valdecilla y estamos en una simulación clínica, un campo de entrenamiento para equipos médicos, que viven situaciones reales con estos "pacientes simulados", con animales y con actores. La versión virtual del hospital de Valdecilla de Santander se inauguró en junio con el objeto de "formar en un entorno real y seguro, para afectar a la calidad y la seguridad de la asistencia", afirma su director, Ignacio del Moral.
"No dejamos que el animal o el robot mueran", dice el director
El hospital se compone de tres estructuras de simulación clínica que ya funcionaban de forma independiente: el Centro de Estudios en Medicina de Urgencias, Formación en Cirugía y Entrenamiento en Situaciones Críticas; las tres están vinculadas al Centro de Simulación Médica de la Universidad de Harvard a través de formación de profesionales, docencia e investigación. Más de 6.000 profesionales se han entrenado ya en las distintas áreas de este hospital virtual y se espera que la cifra aumente. El objetivo ahora es coordinar los tres centros y tener un espacio común para que "la interconexión sea total", explica Carlos Palazuelo, director del Centro de Formación en Cirugía.
Los alumnos (médicos residentes, especialistas que quieren aprender o perfeccionar alguna técnica, enfermeras o auxiliares) entrenan primero habilidades técnicas. Es el área quirúrgica, que basa su entrenamiento en la experimentación animal. Primero con simuladores físicos (cajas que contienen órganos animales) y virtuales, como preámbulo antes de pasar a los animales. "Se opera a cerdos, a conejos, a ratas, terneras u ovejas, según sea la técnica que necesitamos realizar; por ejemplo, para microcirugía utilizamos las ratas, y las ovejas son más idóneas para cirugía hepática; prácticamente todo los que se realiza al humano se puede practicar con animales", explica Palazuelo. Estos animales llegan directamente de granjas y son sedados y anestesiados por un especialista.
Los alumnos realizan las operaciones en grupos multidisciplinares de ocho profesionales, que luego analizan lo realizado. "En ocasiones, cuando termina la operación se hace la autopsia al animal para ver cómo ha ido todo; en otras, es necesario que viva algún tiempo para ver si todo evoluciona con normalidad", explica Palazuelo.
El siguiente paso es la práctica sobre situaciones críticas, que se desarrolla con los "pacientes simulados". Estos robots (actualmente hay dos en el hospital, el primero fue pionero en España), se controlan desde la sala contigua por el instructor, para que los estudiantes se entrenen en situaciones de riesgo. El último paso usa actores o "pacientes estandarizados", adultos y niños a partir de los 14 años, que se entrenan en el hospital viendo situaciones que luego interpretan, "como si acabaran de haber sufrido un accidente; se les maquilla y se comportan igual que ocurre en realidad", asegura Del Moral.
En todo este proceso de entrenamiento las situaciones son reales, controladas por el instructor. "Normalmente no dejamos que el paciente (sea animal o robot) muera, porque está comprobado que eso no facilita ni el entrenamiento ni el desarrollo del profesional", explica Del Moral, que destaca la gran implicación de los profesionales en las situaciones. "Es impresionante cómo lo pasan mal y sienten estrés real, porque la simulación clínica tiene un componente emocional y por eso hay que tener cuidado, porque pueden sentir cierta frustración".
Cada entrenamiento se graba. Porque tras la primera parte "activa" (la simulación clínica), afirma Del Moral, todo se analiza: "Cuando termina la operación o la situación de emergencia, se hace una reflexión, se ven las consecuencias de las decisiones tomadas, todo ello orientado a facilitar el cultivo de los profesionales, el 'si lo llego a saber…' se comparte entre los profesionales".
Fomenta también un reto que se extiende a todos los ámbitos, el de la interconexión de talentos. Del Moral afirma que "fomentar el trabajo en equipo es vital en los hospitales, porque hay enormes barreras de comunicación que influyen en los resultados casi de la misma forma que los conocimientos".
 
*EL PAÍS

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