Un límite con aval supremo, por Julián Bruchstein*

A pesar de que la reciente reforma del Estatuto de la Universidad Nacional de La Plata estableció el ingreso irrestricto, Medicina se opuso y la Justicia la avaló amparándose en la vigencia de la Ley de Educación Superior.


El ingreso irrestricto consagrado en el nuevo estatuto de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) genera contradicciones al interior de la casa de estudios. “Hicimos todo lo posible desde el punto de vista jurídico”, aseguró a PáginaI12 el presidente de la UNLP, Gustavo Azpiazu, después de la ratificación de la Corte Suprema de Justicia del fallo en el que se habilita a la Facultad de Medicina a continuar con el examen de ingreso restrictivo vigente desde 1992. El dictamen de la Corte se basa en la Ley de Educación Superior sancionada durante el menemismo. El debate se extendió a unidades académicas donde se exigen cursos nivelatorios para el ingreso. “Hasta aquí llegaron las gestiones. La universidad agotó todas las instancias de planteo jurídico en defensa de la postura de la UNLP en cuanto a la necesidad del ingreso libre, irrestricto y gratuito.” Azpiazu fue claro al recibir el dictamen de la Corte Suprema en donde ratificaron la potestad de las autoridades de Medicina para definir su sistema de ingreso. El decano de la institución, Jorge Martínez, explicó a este diario que el examen de ingreso “funciona desde hace 16 años y no dudamos nunca de su implementación, porque a partir de allí los datos que se pueden contrastar son claros. Antes, de tres mil alumnos que se anotaban solamente se recibían 400, que permanecían 14 años para terminar la carrera con un promedio de 5,13”. A partir de la imposición de la prueba restrictiva, los números, según Martínez, “cambiaron drásticamente. Se aumentó en dos puntos el promedio y se reciben en siete años de cursada”. Lo cierto es que en la última edición del examen de 1063 aspirantes a médico que se anotaron lograron aprobar 371. A principios de mes la UNLP se reunió en asamblea donde reformó sus estatutos. Allí, en el texto de la nueva carta magna universitaria se declara el “ingreso libre, irrestricto y gratuito”. Fue votado por aclamación, salvo por los asambleístas de la Facultad de Medicina que a mano alzada se opusieron. Pero la disputa interna por el examen de ingreso se inició en 2005, cuando el Consejo Superior de la casa de estudios emitió la resolución 217 instando a la casa de formación de médicos a cambiar su programa. La unidad académica recurrió a la Justicia invocando el artículo 50 de la (LES) sancionada durante el mandato de Carlos Menem. La letra de la ley establece que si una universidad cuenta con más de cincuenta mil estudiantes cada unidad académica podrá decidir cuál será el sistema de ingreso. La UNLP tiene noventa mil alumnos y esto es lo que “se indicó ante la Justicia y que luego de varias apelaciones de parte de la Universidad la Corte Suprema tomó en cuenta para fallar a nuestro favor”, estimó Martínez con satisfacción. “Soy un defensor de la universidad libre y gratuita, pero también de la formación con responsabilidad. En la Asamblea hicimos notar que se iba a generar un estatuto ad referéndum de una ley que todavía se está discutiendo. Y la sociedad no necesita mayor cantidad de médicos, sino de médicos con una formación de excelencia”, agregó el decano. Medicina es la única facultad que tiene ingreso restrictivo, pero en varias unidades platenses existen los cursos nivelatorios. Tal es el caso de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas, que exige a los aspirantes que tomen el curso como requisito para el ingreso. Por ello el decano, Pablo Miguel Cincotta, indicó que a partir de lo establecido en el nuevo estatuto se debatirán en el Consejo Académico de la facultad “dos dictámenes de la Comisión de Enseñanza. Uno contempla la propuesta del claustro estudiantil de instaurar un ingreso donde el curso de nivelación sea optativo, no obligatorio, y que las evaluaciones que se toman no sean vinculantes. La otra opción, defendida por profesores y graduados, mantiene la modalidad de nivelación actual”. El debate, que parecía cerrarse con el fallo de la Corte, se tomará un respiro, ya que Azpiazu aseguró que “lo que queda es esperar que los legisladores que están evaluando la LES vigente modifiquen o deroguen el artículo 50, para dar por tierra con ese argumento”. *Página 12

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