Con menos se puede ser feliz

Con menos se puede ser feliz

Este año, la Ruta Quetzal BBVA, la expedición que desde hace 24 años dirige Miguel de la Quadra-Salcedo, viajará a Chile, que empieza a celebrar durante 2008 el bicentenario de su independencia. Esta peculiar travesía para estudiantes de 16 y 17 años seguirá los pasos del marino español Juan Fernández, descubridor en el océano Pacífico de las islas que llevan su nombre. También visitará Santiago, Valparaíso y Villarrica para profundizar en la historia del descubrimiento del país a través de personajes como Túpac Yupanqui, Magallanes, Almagro y Valdivia, y la cultura mapache. Y tras explorar Chile, la Ruta saltará a España para recorrer Castilla-La Mancha, Castilla y León, La Rioja y las ciudades de Valencia, Cartagena y Madrid. “Ante el empacho de consumo y bienestar de nuestra sociedad, la principal lección en este año de crisis será que con menos cosas se puede ser más feliz”, señala De la Quadra. Porque durante los casi dos meses de expedición no están permitidos ni móviles, ni Internet, ni música, ni lujos. Se trata de convivir con casi 400 personas de más de 50 países sin dejar de cargar con sus mochilas, viajar y descubrir el mundo. Así, los últimos expedicionarios, los de la ruta que recorrió el año pasado Panamá, durante los días que convivieron en la jungla con la tribu indígena emberá, desayunaron plátano y arroz -como ellos-, comieron y bebieron lo que daba el río y la zona y aprendieron que el baño y la ducha eran también el río. “No soy rico, pero vivo como si lo fuera gracias a la naturaleza. Ella me lo da todo. Además, no podría subsistir en una ciudad: me asustan los ruidos de los coches y tampoco soportaría vivir encerrado entre paredes. Aparte, me dan mucho miedo los problemas de seguridad de la civilización”, explicaba Erito Barrigón, máxima autoridad de la comunidad donde pernoctó la expedición. La chilena Roxana Ureta, participante en ese viaje, afirma haber aprendido a convivir con la jungla y a respetar la diversidad de culturas. “Creo que eso es algo que jamás podré volver a repetir”, afirma entusiasmada. Y aunque dice que los que más aprenden son ellos, también considera que dejan por donde pasan al menos un poso de cómo son sus mundos. En una de esas charlas con la comunidad emberá, Roxana recuerda cómo intentó explicarle a una joven lo que aprendía en la universidad. Mientras, en otro círculo se escuchaba cómo un urbanita definía qué era un atasco a otro indígena: “Es como si en el río de repente las barcas de toda la comunidad se encontrasen en el mismo punto y no pudiesen avanzar más, ni para atrás ni para adelante”. Cada año participan en la Ruta Quetzal BBVA -considerada de interés universal por la Unesco- los ganadores de los mejores trabajos históricos, literarios, plásticos o musicales. Ser estudiante, hablar y escribir correctamente castellano y haber nacido en los años 1992 y 1993 son los únicos requisitos que se piden. Fuente: El País

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