Manifiesto de los productores rurales

El grupo Pampa Sur, comprometido en forma directa con las posturas del campo que enfrenta al gobierno, reivindica sus derechos históricos como parte de la lucha que el sector viene manteniendo con el estado “dirigista” desde el siglo pasado. Se trata de una voz diferente que, según los especialistas, representa no solo a los dueños mayoritarios del campo que explota la soja, sino a los monopolios nacionales y extranjeros que hegemonizan mayoritariamente el negocio.

Las casualidades no existen. Sí existen las causalidades. Primero fueron por las obras públicas y las obtuvieron, después fueron por los servicios públicos concesionados y también los obtuvieron; en seguida fueron por los juegos de azar y también los consiguieron; hace poco fueron por el petróleo y por supuesto también lo consiguieron. Pero ¿Les alcanza con todos estos negocios? Por supuesto que no, entonces ¿Cuál es el próximo blanco a apuntar? Respuesta casi obvia ¿Cuál si no otro que el agro? ¿Cómo van a dejar escapar un negocio así como así?

Se preguntaron cómo hacer para quedarse con ese fabuloso negocio y enseguida encontraron la respuesta: “Tenemos que desmantelarles el negocio y provocar que la gente abandone el campo” Y ahí nomás empezó el operativo. Comenzaron por apropiarse de la renta que dejaba el agro («No vamos a permitir que se queden con la plusvalía» advirtió hace unos años un encumbrado funcionario). Enseguida, se asociaron con los eslabones más poderosos de la cadena: cerealeras, molinos, frigoríficos y usinas lácteas; de paso, se ocuparon de que los eslabones de esa cadena se pelearan entre sí. Continuaron su tarea descalabrando el mercado de la carne, el de los lácteos y el del trigo. El ¿último? paso del plan consistió en llevar las gabelas al campo a niveles insoportables, eso sí, en nombre de “la redistribución y la protección del bolsillo de la gente”.

Los efectos de ese plan son harto conocidos, pero vale la pena repasarlos: El tambero que producía leche, el ganadero que producía novillos y el chacarero que producía trigo; tuvieron que abandonar esas producciones -de toda la vida- para pasarse a producir algo que les permitiera seguir viviendo dignamente, pero con la terrible consecuencia de que miles de trabajadores no lo tuvieron más lugar en el campo y se vieron forzados a emigrar con sus familias a la ciudad “A vivir donde no les gusta y a trabajar de lo que no conocen”.

El pobre productor que con dolor tuvo que abandonar lo que hizo toda su vida y peor todavía, despedir a sus empleados, hace pocos días recibió el último mandoble en forma de impuestazo; ya ni siquiera puede seguir produciendo por su propia cuenta, no le queda otra que arrendar el campo a otra gente que no es del campo para salvar lo que le queda e irse también a la ciudad para no hacer nada y resignarse que nunca más va a poder volver a su chacra.

La ecuación les cierra perfecta: Impuestos altísimos, los campos sin trabajadores u con sus dueños alejados de ellos. ¿Entonces quiénes son los únicos que están en condiciones de producir? Aquellos que tienen la capacidad de conseguir escala y volumen ¿Cómo los llaman?: “Fideicomisos de siembra”, “Pooles de siembra”, ”Inversores no tradicionales”, “Nuevos actores” o como se los quiera nombrar.

Gente que no es del campo –que tiene todo el derecho a invertir su plata en lo que quieran, mientras sea bien habida- pero…, pero que tranquilamente puede ser la misma que la que se nombró al principio. Además ¿Acaso no es mucho mejor negociar con 10 “inversionistas amigos” que discutir con 300.000 productores agropecuarios? Que, encima de todo son molestos, levantiscos y desagradecidos.

Así las cosas, lo más probable que ocurra es que el campo jamás vuelva a ser lo mismo que se conoció hasta ahora. A lo mejor son “Los nuevos paradigmas” o  el resultado de ”Un modelo acumulativo y de inclusión social”.

Quienes lean esto no se sientan aludidos, sorprendidos u ofuscados; esto que se acaba de relatar nunca ocurrió, es solamente el producto de unas reflexiones a vuelapluma. A lo sumo, puede haber ocurrido en un país imaginario.

*Alejandro Villa Abrille es Presidente de PAMPA SUR Pcia. De Bs. Aires

Deja un Comentario

Los campos requeridos estan marcados con *